“La esencia de Abadía Retuerta se encuentra en el alma de este lugar, algo que se siente más que se explica”

Abadía Retuerta es socio del Club Cámara y, precisamente en sus instalaciones, rodeados de historia, vino y naturaleza, comenzamos este año nuestro curso de actividades. Un escenario único para descubrir cómo tradición, patrimonio y excelencia se unen en un proyecto que ha convertido un enclave histórico a orillas del Duero en un destino internacional de referencia. Hablamos con su director general, Enrique Valero, quien nos habla de su camino hasta aquí, su presente y su futuro. 

¿Cómo definiría la esencia de Abadía Retuerta?

La esencia de Abadía Retuerta se encuentra en el alma de este lugar, algo que se siente más que se explica. Ese alma surge de la historia, del territorio y de todo lo que ha sucedido aquí durante nueve siglos. Nuestro trabajo se apoya en tres pilares: el patrimonio natural, con nuestras 700 hectáreas junto al Duero; el patrimonio histórico, reflejado en la abadía del siglo XII que hemos restaurado; y el patrimonio humano, que permite que cada huésped no solo esté en un hotel o disfrute de un vino, sino que viva la cultura, la historia y el saber hacer de este lugar, y se sienta a gusto.

Todo esto crea un círculo de valor: el territorio nos da autenticidad, historia y recursos, y nosotros los transformamos con innovación, arte y excelencia, devolviendo al mismo tiempo valor económico, social y cultural. Esa es la esencia de Abadía Retuerta: convertir un lugar poco explorado en un destino de referencia internacional, sin perder su alma.

¿Qué hitos han marcado el camino desde sus inicios hasta convertirse en un referente nacional e internacional del enoturismo y la alta gastronomía?

Creo que los hitos que nos han llevado a ser un referente en enoturismo y gastronomía están muy ligados a nuestra visión de hacer de Abadía Retuerta algo más que un hotel o una bodega. Desde el principio, queríamos recuperar este territorio, su historia, su cultura, su naturaleza, y convertirlo en un destino donde el huésped pudiera vivir experiencias únicas y transformadoras.

Uno de los momentos clave fue la apertura de nuestro hotel en 2012. Era un proyecto ambicioso: solo 30 habitaciones, pero muy cuidadas, buscando siempre la calidad sobre la cantidad. Eso nos permitió crear un espacio íntimo, donde cada visitante se sienta parte de la historia del lugar y conectado con la naturaleza y la comunidad local. Otro hito fundamental ha sido el desarrollo de nuestras experiencias en torno al vino, la gastronomía, el bienestar y el arte. Desde el Refectorio con su estrella Michelin, estrella verde Michelin y dos Soles Repsolhasta experiencia como catas, paseos por los viñedos o tratamientos en nuestro Santuario Wellness & Spa, todo está pensado para que los huéspedes se lleven una experiencia completa y memorable.

Un reconocimiento muy especial llegó en 2022, cuando recibimos la Denominación de Origen Protegida para nuestros vinos. Fue un momento de orgullo porque reconocía todo el esfuerzo que hemos puesto en recuperar nuestros viñedos centenarios, apostar por una agricultura sostenible y devolver al territorio parte de su identidad. Al mismo tiempo, seguimos muy comprometidos con la sostenibilidad y la regeneración del entorno: reutilizamos toda el agua del hotel, generamos energía con placas fotovoltaicas y llevamos adelante proyectos como Custodios del Duero, que conectan la bodega y el hotel con la naturaleza y la comunidad local. Todo esto es lo que realmente define quiénes somos.

Todo esto, sumado al trabajo de nuestro equipo y al cuidado constante del detalle, nos ha permitido posicionarnos no solo como un destino de turismo de excelencia y gastronomía, sino también como un proyecto que inspira y conecta a quienes nos visitan. Al final, nuestro huésped se convierte en nuestro mejor embajador.

¿Qué encontró Abadía Retuerta en la Ribera del Duero vallisoletana que hizo que esta tierra fuera el lugar ideal para vuestro proyecto?

Abadía Retuerta nació con la idea de devolverle vida a este territorio, respetando su historia y al mismo tiempo ofreciendo experiencias que conecten a nuestros huéspedes con la naturaleza, con la historia, con la cultura local y con la gente de la región. Hoy, el viñedo, cada rincón de la abadía y cada experiencia refleja ese compromiso: un lugar donde la historia, la sostenibilidad y la hospitalidad se encuentran, y donde quien nos visita siente que forma parte de algo que ha trascendido siglos y que sigue vivo.

El restaurante Refectorio cuenta con estrella Michelin y otros reconocimientos. ¿Qué supone este tipo de premios para la marca y para el equipo?

Para nosotros, lo más importante siempre ha sido el equipo. Sin un grupo de personas comprometidas, que entiendan nuestra filosofía de poner al huésped en el centro y de dar valor a lo que nos ofrece el territorio (desde el Huerto de los Monjes hasta nuestra red de pequeños productores locales), estos premios no tendrían sentido. La estrella Michelin, la estrella verde Michelin y los Soles Repsol, y otros reconocimientos son un orgullo, claro, pero sobre todo son un reflejo del esfuerzo diario de cada miembro del equipo. Son una validación del trabajo conjunto, de la pasión por el detalle y del compromiso con la excelencia, la sostenibilidad y la experiencia que queremos ofrecer a nuestros huéspedes. Para nosotros, cada premio es una forma de agradecer al equipo y de motivarnos a seguir cuidando a nuestros huéspedes y al legado de Abadía Retuerta.

¿En qué momento se encuentra actualmente Abadía Retuerta?

Hoy Abadía Retuerta vive un momento muy especial. Hemos conseguido consolidar un destino experiencial que respeta al mismo tiempo la historia, el territorio y la cultura de esta región.

Siempre hemos priorizado la calidad: un hotel pequeño, vinos con propósito y experiencias que conecten a los huéspedes con la finca, con su historia y con la naturaleza. Hemos recuperado viñedos históricos, regenerado el entorno y cuidado el patrimonio, y todo esto también ha tenido un impacto positivo en la economía y la comunidad local.

Hoy, Abadía Retuerta no solo recibe huéspedes de todo el mundo, sino que demuestra que excelencia, sostenibilidad y autenticidad pueden ir de la mano. Es un momento de consolidación, pero también de seguir creciendo y de mostrar que un proyecto rural puede tener un valor real, más allá del turismo.

Sabemos que no paráis de evolucionar ¿Qué proyectos o novedades tenéis en el horizonte que podáis avanzarnos?

Recientemente inauguramos The Craft en Madrid, un espacio cultural que no pretende ser una galería de arte, sino un lugar donde mantener nuestra colección, apoyar a jóvenes creadores y generar momentos de disfrute y conexión para quienes nos visitan. Mirando hacia adelante, lo que nos queda por hacer es seguir trabajando con compromiso, mantener la excelencia en todo lo que hacemos y, al mismo tiempo, contribuir a fortalecer la marca España a través de nuestros proyectos y experiencias.

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