“Las compañías deben cuidar su capital más preciado que son las personas”

La salud mental y el bienestar emocional se han convertido en retos clave dentro de las organizaciones. Proyecto ALAS nace precisamente para dar respuesta a esta necesidad creciente, combinando experiencia profesional, vivencias personales y un enfoque multidisciplinar que pone a las personas en el centro. Hablamos con Ester Sanguino y Ángel Hervella, fundadores de ALAS, sobre el origen del proyecto, su impacto en empresas de alto rendimiento y la urgencia de abordar temas que durante años han sido ignorados o considerados tabú.

¿Cómo nace ALAS y qué necesidad concreta detectasteis en el ámbito del bienestar personal y corporativo?

Dado el bagaje personal y profesional al que hemos llegado en nuestras respectivas carreras, nos planteamos un nuevo reto: impartir algún tipo de formación, charlas o talleres para empresas.

Así, entrevistándonos con equipos de RRHH de compañías de alto rendimiento, nos señalaron la necesidad de hablar de salud mental y bienestar. Nos pareció un tema interesante y necesario, por lo que nos pusimos a trabajar en ello formando un equipo de profesionales de nuestra total confianza.

Decís que ALAS es un proyecto multidisciplinar. ¿Qué aporta este enfoque y cómo se refleja en vuestro trabajo con las personas y las organizaciones?

Multidisciplinar: abordamos la salud mental, el bienestar emocional y físico desde varios puntos de vista: el sanitario, el terapéutico, testimonial y vivencial, con dinámicas, charlas, talleres, salidas in-office y out-office.

Nos adaptamos a las necesidades de las empresas; se trata de serles útiles, por lo que somos muy flexibles siempre que no se vea comprometido hacer lo que nosotros sabemos hacer bien y sin invadir campos que no son los nuestros..

¿Qué diferencia a ALAS de otras iniciativas de bienestar o salud corporativa?

Además de profesionales expertos, se aportan vivencias y experiencias de vida, tratándose con honestidad, sinceridad, humanidad, cercanía y conocimiento profundo, descendiendo hasta el último resquicio de necesidad que podamos identificar.

Ofrecéis charlas, experiencias y talleres muy variados. ¿Qué tipo de actividades son las más demandadas por las empresas y qué resultados observáis en ellas?

Sobre todo en salud mental: la depresión, la gestión de la ansiedad y empieza a abrirse una puerta en temas antes considerados tabúes, que van más allá de la salud mental, como la prevención del suicidio. Los resultados están siendo sorprendentes.

Resultados: nos ha sorprendido mucho la implicación y la identificación de los participantes, así como la honestidad y valentía con la que se manifiestan durante las charlas.

Durante los talleres y charlas brota la sinceridad, y se nota la necesidad imperiosa de tratar estos temas, muchas veces desoídos o ignorados de manera consciente o inconsciente por parte de la sociedad.

De aquí surge la voluntad férrea de ALAS como proyecto transformador para ayudar a las empresas, entidades y, sobre todo, a sus personas en este cambio de mentalidad.

¿Qué retos encontráis hoy en las organizaciones respecto al estrés, la ansiedad o la gestión del cambio?

Vivimos en un mundo que va muy rápido, muy exigente, y obliga a las personas a estar en niveles muy altos, como jamás se habían visto: niveles de concentración, intensidad y tolerancia al estrés, a los cambios y a la incertidumbre.

De ahí que las compañías y entidades deban cuidar su capital más preciado: las personas. Sin ellas, nada tiene sentido.

Y para terminar, tenéis un libro publicado al que tenéis especial cariño. ¿Cómo surgió la idea de “ALAS” y cuál es su enfoque en torno a la depresión?

Una vez que decidimos que nuestro proyecto de formación iba a centrarse en la salud mental, quisimos empezar por transmitir y contar la experiencia de la depresión. Así que  empezamos a preparar las charlas y estas acabaron derivando en un libro, ALAS para entender la depresión, porque nos pareció que lo que allí se contaba podía ayudar a los demás y de ahí que pensáramos que necesitaba más divulgación.

El enfoque del libro es narrar la experiencia de la depresión no solo desde quien la sufre, sino también desde el punto de vista de quienes acompañan, que muchas veces son los grandes olvidados. Es un libro ilustrado en el que, a través de las conversaciones de una niña con su fiel amigo ALAS, su caballo, se recorre todo el proceso. Comienza desde el inicio de la enfermedad, pasando por lo que se siente, hasta consejos para acompañantes, tips conductuales que pueden ayudar y conclusiones.

El libro está narrado de manera sencilla, honesta e intimista, combinando la dureza de la enfermedad con esperanza y amor, ofreciendo profundidad de pensamiento pero accesible para cualquier lector.

Y en cuanto a ALAS y por qué un caballo: ALAS existió de verdad. Elegimos esa figura porque, en la experiencia de la protagonista, su interacción con los caballos fue de gran ayuda en su proceso de recuperación, y queríamos reflejar cómo un vínculo así puede acompañar y sostener a alguien durante la depresión.

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