“Castilla y León necesita visibilizar mejor su talento empresarial en el entorno digital”
AB+ Marketing Digital, socia del Club Cámara Valladolid, se ha consolidado como una de las agencias de referencia en Castilla y León gracias a una visión honesta, estratégica y adaptada a las necesidades reales de las empresas. Conversamos con su fundador, Alberto Blanco, sobre el reto de diferenciarse en un entorno digital cada vez más saturado, el papel de la inteligencia artificial y la importancia de la confianza y la ética en la comunicación.

Para empezar, contadnos quiénes sois AB+ Marketing Digital y cómo habéis llegado a posicionaros como una agencia de referencia en Castilla y León
Somos, ante todo, una agencia pequeña, casi un atelier de marketing digital. Empezamos en plena pandemia, en 2020, y por suerte —o por gracia— la cosa funcionó. Desde entonces hemos ido creciendo poco a poco y hoy somos un equipo de cinco personas, entre profesionales a jornada completa y colaboradores por proyectos.
Nos hemos posicionado como una agencia de referencia, sinceramente, porque lo único que hemos hecho ha sido trabajar. No tenemos un gran secreto detrás: simplemente constancia, resultados y un compromiso absoluto con los clientes. Nuestra cartera abarca desde pequeños negocios locales hasta grandes multinacionales. Trabajamos con empresas de México, Estados Unidos o Europa, y eso nos da una visión amplia y la capacidad para desarrollar prácticamente cualquier tipo de proyecto.
En AB+ somos un equipo senior. No tenemos personal junior porque para ofrecer un servicio solvente hay que ser capaz de adaptarse a cualquier proyecto y dar resultados reales. Solo hemos tenido un becario en estos años, y fue una excepción. Creemos en la profesionalidad y en la experiencia como base para aportar valor desde el primer día.
¿Qué tipo de servicios ofrecéis a las empresas?
Nuestra especialidad es el marketing de performance, el que está orientado a resultados y a la captación directa de clientes. Hablamos de SEO, SEM y campañas de pago en redes sociales. A partir de ahí, nos adaptamos a lo que cada cliente necesita: gestión de redes, newsletters, contenidos… pero siempre desde un enfoque estratégico. Nuestro objetivo es claro: que las acciones generen negocio.

El entorno digital está cada vez más saturado. ¿Cuál diríais que es hoy el mayor reto para que una empresa sea realmente visible en internet y no se pierda entre la competencia?
El mayor reto hoy es que las empresas están perdiendo control sobre su visibilidad online porque Google y la IA intermedian cada vez más entre el usuario y tu web. La inteligencia artificial está transformando por completo la manera en la que los usuarios buscan y consumen información, y eso tiene un impacto directo en la visibilidad de las empresas.
Por ejemplo, la irrupción de herramientas como Gemini (antes Bard) o el lanzamiento en España de Search Generative Experience de Google están cambiando la forma en que el buscador muestra los resultados. Cada vez más, Google responde directamente a las consultas sin que el usuario tenga que hacer clic en ninguna web. Si a eso le sumas las posiciones cero, los mapas, los fragmentos destacados y los anuncios, el espacio orgánico se reduce muchísimo. No lo destroza como canal, pero le resta efectividad y obliga a la diversificación para atacar esas posiciones 0 y los nuevos LLms
Esto viene a sumar complicación, lo que te hace requerir ahora más que nunca un experto que te asesore, a la pérdida de datos por la normativa de protección de datos —el RGPD y los sistemas de consentimiento de cookies— que como mucha gente no acepta, complica el seguimiento del tráfico en proyectos en crecimiento. Antes podías analizar con detalle el comportamiento de tus usuarios; ahora, una gran parte de esas visitas simplemente no se registran.
Esto combinado, es lo que está provocando verdaderos quebraderos de cabeza a muchos medios de comunicación y empresas que vivían del tráfico orgánico y de la monetización por publicidad o afiliación.
De hecho, en Europa ya hay una denuncia de los editores de medios contra Google por abuso de posición dominante: ellos generan el contenido, pero Google lo utiliza para responder directamente a las consultas sin que el usuario visite su web. Y eso es devastador para el modelo de negocio de muchos.
Las empresas que entiendan este cambio y actúen ya tendrán ventaja; las que sigan jugando al SEO de 2018 van tarde..
¿Creéis que la inteligencia artificial va a igualar el nivel mínimo de calidad en comunicación digital? ¿Cómo pueden las empresas diferenciarse en un contexto en el que todos acceden a las mismas herramientas?
Por suerte o por desgracia, sí. La inteligencia artificial está igualando el nivel mínimo de calidad, pero al mismo tiempo está acabando con la creatividad. Y ese es el gran peligro.
Los seres humanos somos un poco hipócritas en esto: todos queremos usar la inteligencia artificial para ahorrar tiempo y trabajo, pero luego nadie quiere consumir un contenido que sabe que ha sido generado por una máquina. Si tú sabes que un texto lo ha escrito ChatGPT, automáticamente le quitas valor.
La IA te puede ayudar a ser más eficiente, pero si la usas para todo, acabarás haciendo lo mismo que los demás. Y ahí desaparece la diferenciación. Lo vimos hace poco con las imágenes “estilo Studio Ghibli” que inundaron las redes: todos usando el mismo modelo, todos con el mismo resultado. Si todos utilizamos las mismas herramientas de la misma forma, ¿qué nos diferencia?
Las marcas que quieran destacar tendrán que usar la inteligencia artificial de forma diferente. No se trata de rechazarla, sino de integrarla con criterio, como una ayuda que libere tiempo para la parte realmente valiosa: la estrategia, la creatividad, la visión.
A día de hoy, la IA puede tener un nivel de habilidad de “3 o 4” sobre 10. Si tú estás empezando, te parecerá mágica. Pero en cuanto el proyecto requiere un nivel “5 o 6”, la IA se queda corta. Ahí es donde entramos los profesionales. La inteligencia artificial puede ayudar a un profesional, pero no lo sustituye. Si te sustituye, el problema no es la herramienta: es que tu valor añadido era escaso.

La confianza se ha convertido en un valor clave en marketing. ¿Cómo se construye credibilidad en un entorno de automatización y desinformación?
La confianza es, hoy por hoy, lo que más vende. Puedes tener una web impecable, una campaña perfecta o un precio muy competitivo, pero si el usuario no confía en ti, no te va a comprar.
El marketing digital, en el fondo, va de eso: de generar confianza. Si tú haces tus copys con ChatGPT, las fotos con Midjourney y los vídeos con herramientas automáticas, puede que el resultado sea visualmente atractivo, pero también será frío y poco creíble. El usuario lo nota enseguida.
La confianza se construye con autenticidad: mostrando productos reales, servicios reales y opiniones reales. En el momento en que el consumidor percibe que todo es artificial, la conexión desaparece.
Por eso el branding se ha vuelto más importante que nunca. Ya no basta con estar en redes o con tener visibilidad. Hay que construir una marca que transmita fiabilidad, coherencia y valores. En un mercado donde la tecnología tiende a homogeneizar, el branding es lo que te diferencia y lo que te hace recordable.
Desde vuestra experiencia, en estos tiempos que cambian tan rápidamente a nivel tecnológico, ¿cómo ha evolucionado AB+ Marketing Digital para integrar la estrategia, la tecnología y la ética en su trabajo diario?
Desde el primer día, cuando creé la agencia, tuve claro que la ética y la confianza debían estar por delante de todo. En nuestro ADN están esos dos pilares. En el sector hay muchos modelos: agencias que trabajan con muchísimos clientes a precios bajos, y otras que prefieren pocos clientes pero bien atendidos. Nosotros pertenecemos a este segundo grupo.
No queremos ser “una agencia más”. Queremos ser una agencia en la que el cliente pueda confiar, una especie de muleta digital que le ayude a avanzar con seguridad. Eso implica trabajar con ética, adaptándonos a cada proyecto y actuando siempre desde la transparencia.
En cuanto a la inteligencia artificial, aplicamos la misma filosofía. No podemos presumir de ética si luego usamos la IA de manera irresponsable. Por eso, en AB+ hemos implementado protocolos para garantizar que el uso de estas herramientas cumpla con el RGPD y preserve la confidencialidad de los datos de los clientes.
Estamos preparando, de hecho, un white paper sobre el uso ético de la inteligencia artificial en el ámbito empresarial, que publicaremos en abierto. El objetivo es ayudar a las empresas a integrar la IA en su día a día de forma segura y responsable.
El problema es que muchas empresas aún no son conscientes de los riesgos. Nos encontramos con empleados que usan herramientas de IA por su cuenta —a veces incluso pagándolas ellos mismos— sin que la empresa lo sepa. Y eso es un riesgo enorme: están subiendo datos privados, a menudo en versiones gratuitas que no garantizan privacidad ni cumplimiento legal.
Por eso, siempre decimos que hay que tener una estrategia clara y un marco ético definido. Si tus datos o los de tus clientes acaban alimentando un modelo de inteligencia artificial sin tu conocimiento, no solo estás incumpliendo la ley, sino poniendo en peligro tu reputación.
Mirando al futuro, ¿qué tendencias o cambios creéis que marcarán la comunicación y el marketing digital en los próximos años, especialmente para las pymes de Castilla y León?
Castilla y León tiene un tejido empresarial muy local y, en muchos casos, poco visible. Hay mucho talento y muchas empresas sólidas, pero a veces pecamos de discreción. Nos cuesta mostrarnos, contar lo que hacemos.
El gran reto de los próximos años será no perder el tren de la inteligencia artificial. Nos guste o no, está aquí para quedarse. Y quien no la utilice, se va a quedar atrás. No porque lo diga la moda, sino porque su competencia sí la usará.
Hace unos años decíamos que “quien no hace SEO no existe”. Hoy podríamos decir que “quien no usa IA no compite”. Al menos para ganar eficiencia y optimizar procesos. No hablamos de sustituir personas, sino de aprovechar la tecnología para mejorar.
También creo que las empresas de la región deben mirar a medio y largo plazo. Es algo que repito mucho: paso corto y vista larga. Hay que actuar hoy, pero con una estrategia que mire al futuro. Y en ese futuro, la IA y la automatización serán inevitables.
Además, el entorno digital no para. Ya estamos viendo cómo Google, Gmail o Workspace integran automatizaciones con IA que escriben documentos, gestionan correos o proponen tareas. La tecnología va por delante, y si no te subes al tren ahora, cuando intentes hacerlo el tren ya estará en marcha.
El mensaje que intento transmitir siempre es claro: hay que empezar a remar ahora, aunque el futuro asuste un poco. Porque si no, la ola te pasa por encima.